lunes, julio 28, 2008

Liderazgo

Cuando el general Wu Qi, del estado de Wei, dirigía a su ejercito en contra del estado de Zhongshan, llevaba la misma ropa y comía la misma comida que los soldados rasos de su ejército. Dormía con los soldados y caminaba a pie, en vez de ir a caballo o en carruaje.
Un día se enteró de que uno de sus soldados tenía infectada una herida. Fue a visitarlo. Delante de todos los presentes, se arrodillo y abdorbió con su propia boca la pus de la infección.
Cuando la madre del soldado se enteró de la noticia, se le llenaron de lágrimas las mejillas.
-Por que lloras? - le preguntaron- Aunque tu hijo no es más que un soldado a pie, el general cuida bien de él.
-No lo sabéis-dijo la madre-. hace unos años, el general wu hizo lo mismo con el padre del muchacho. Este se quedó tan agradecido que luchó con valor hasta que lo abatió el enemigo. Ahora, es seguro que el hijo morirá también por el general. Por eso lloro.

Comentario:

Los hechos valen mas que mil palabras, no hay mejor manera de pedir liderazgo que ser dignos de confianza, y demostrar que daremos todo por nuestros compañeros, el liderazgo no se da se gana!


4 comentarios:

Terox dijo...

Es muy cierto. Pero sabiendo la historia del padre del soldado herido, me pregunto si el general Wu se preocupaba realmente por minimizar sus bajas...

ferzvladimir dijo...

muy buena historia,

Pablo Estèvez dijo...

WoW!! Se pide lo que se da.
Un abrazo y gracias por tu comentario sobre el Iaido.

GATO RANDIANO dijo...

No sé trata de minimizar pérdidas, sino de que los subordinados tengan mística en la realización de la misión.

Muy buena la historia.
Sds